Artículo Sobre Abrazos Masculinos Revela lo Frágil que Puede Ser la Masculinidad

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Prepárate para lo que estás a punto de leer. Vas a darte un golpe tan fuerte en la cabeza que puede darte una conmoción cerebral. Matthew Bell, un escritor en The Spectator, se tomó el tiempo para escribir un artículo de 854 palabras acerca de cómo los abrazos entre hombres están destruyendo la masculinidad.

Bell comienza: “Como Grayson Perry identifica en su libro El Descenso del Hombre, la masculinidad ha estado en crisis durante años. Ahora ni siquiera sabemos cómo decir hola”.

“La ocurrencia cotidiana de ser amigable con un hombre, es un campo minado de potenciales desventajas. Y todo es culpa de los abrazos masculinos”, continúa.

Bell concluye: “Mi propuesta sería acabar con todos los abrazos, excepto con los miembros de la familia, y traer de vuelta el apretón de manos rápido y amistoso. Hasta entonces, cada día estará lleno de la posibilidad de sentirse bien o familiar”.

Lo que está destruyendo la masculinidad no es el acto de abrazar entre hombres, lo que la destruye son tipos como Bell.

Su perspectiva estrecha y cerrada mente sobre la sexualidad y el género están limitando nuestro movimiento de avanzar. Al criticar un acto tan simple como el abrazo y etiquetarlo como “signo de debilidad”, está haciendo que el acto de abrazarse entre hombres sea aún más difícil de lo que puede o no puede ser hoy en días.

Como un hombre gay femenino que ama a sus amigos, siempre doy abrazos — incluso a los que son heterosexuales. Entiendo la afirmación de Bell, de que a veces puede ser incómodo. Sí, a veces es incómodo porque estos hombres han aprendido toda su vida que el abrazo es algo femenino o es un signo de debilidad o que los hombres no se abrazan entre ellos.

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Si un amigo heterosexual de mi edad me confesara que a él no le gusta mucho abrazar (tal vez le volteé los ojos) pero yo aceptaría sus límites. De la misma manera que lo haría si una amiga o un amigo gay o amigo de género no binario me pidiera que no fuera tan físico. No a todo el mundo le gustan los abrazos y eso está bien. Ahí tenemos a Jerry Seinfeld de ejemplo.

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El libro que Bell cita es obra del artista Inglés y personalidad mediática, Grayson Perry, un hombre con un corte de pelo de Velma Kelly, sexualmente ambiguo que a veces usa vestidos. Él dedica su nuevo libro, “La Descendencia del Hombre”, una súplica para la masculinidad menos tóxica en el mundo, a su oso de peluche de la niñez.

Perry se llama a sí mismo “un escéptico ante las puertas del derrumbado mundo de la masculinidad”. Escribe: “Tenemos que tener una uña filosófica bajo el borde del sticker firmemente pegado a la masculinidad para que podamos agarrarlo y arrancarlo. Debajo de la etiqueta, los hombres están desnudos y vulnerables, incluso son humanos”.

Y los humanos (hombres o mujeres) demuestra afecto a través del abrazo. ¿No te gusta? No lo hagas. Pero no afirmes que es porque estás tratando de mantener las virtudes masculinas. Ese tipo de compensación es la única forma de debilidad que vemos aquí.

 

 

Imagen de encabezado por Petar Chernaev via iStock

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