Op/Ed: Avergonzar el Sexo en la Comunidad LGBTQ está Amenazando con Separarnos

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“Es simplemente grotesco”, decía Chris. “Es una completa basura. Un contenedor humano total”.

Estábamos en Precinct, un extraño club en el centro de la ciudad de Los Ángeles. Me sorprendió la reacción de Chris y la vehemencia de la misma.

“Tal vez se está divirtiendo” — dije.

Estábamos hablando de un amigo. Lo llamaremos Frank. Videos de Frank había aparecido en línea recientemente: Frank en una fiesta sexual en Palm Springs. Frank estaba teniendo un montón de sexo abierto y explícito.

“Él no está divirtiéndose. Es sólo triste. Grotesco. Él es un adicto al sexo, y si no es un adicto al sexo, entonces sólo es una puta. Ya he terminado con este tipo. No necesito personas así en mi vida”.

“O tal vez sólo está pasando una noche salvaje”, continué. “¿A quien le importa?”.

“¿A quien le importa? Nos hace ver mal. Él demuestra que todo lo que los republicanos han dicho acerca de los gay es verdad”, dijo Chris.

 

Siempre he odiado este argumento. ¿Por qué es mi trabajo, o el trabajo de Frank, o el trabajo de alguien demostrar que la propaganda despectiva sobre la gente gay es incorrecta? ¿Por qué tengo que adoptar una forma de vida en línea con las personas que no aprueban mi estilo de vida? ¿Sólo para demostrar que están equivocados? No quiero que toda mi vida se definida por las expectativas de los demás, ya sea que estas expectativas sean positivas o negativas.

Tal vez Frank sólo está viviendo su vida y pasando un buen rato. O tal vez Frank es muy “puta”. ¿Y qué? ¿Por qué eso importa? Si Frank quiere ser una puta, ¿cuál es el problema?.

Pero es un tema importante. El sexo, la frecuencia con que lo tenemos y de qué manera lo tenemos es siempre un tema importante.

Durante los últimos seis años, hasta hace poco, estuve en un matrimonio muy público y muy abierto. Durante dos años de nuestro matrimonio estuvimos involucrados en un trío, lo que significa que mi esposo y yo vivíamos con nuestro novio. A menudo escribía y hablaba de ello tan abiertamente y honestamente como podía. Hace unas semanas, en respuesta a una historia que escribí sobre ser VIH positivo y no sentirme avergonzado, recibí este correo electrónico:

He leído muchas de sus historias sobre ser poliamoros y abierto, sobre ser promiscuo, sobre ser VIH positivo, y mi única respuesta es: “uno cosecha lo que siembra”. Si no querías SIDA no debiste haber sido una puta. Lo siento si eso suena duro, pero también es la verdad. Este tipo de conducta sexualmente desviada sólo conduce a la miseria y el dolor. Yo también soy un hombre gay. He estado casado y en una relación monógama durante los últimos 7 años. Creo que como hombres homosexuales tenemos la obligación de comportarnos de ciertas maneras. Tenemos la obligación de mostrar al mundo “mainstream” que también podemos ser normales y vivir vidas normales, y que no todos somos unos pervertidos sexuales. Su vida es una celebración de la perversión sexual. Creo que deberías considerar lo que estás diciendo sobre el resto de nosotros.

Quería responderle y preguntarle, ¿Qué demonios significa ser “normal”? Definitivamente no he conocido a ninguna persona normal en mi vida. ¿Quién decide qué es normal y qué no? ¿Y por qué importa si no queremos vivir una vida normal? ¿Por qué no podemos ser tan anormales como sea posible y no estar bien?.

Para ser honesto, deseo que mi vida fuera una celebración de la perversión sexual. Eso suena algo genial.

 

Siempre he creído que la forma en que elegimos vivir nuestras vidas, tanto sexualmente como cuando se trata de nuestras relaciones, es profundamente personal. No hay un formato fácil para todos cuando se trata de la sexualidad. No hay manera perfecta de ser un hombre casado. Lo que importa es que encontremos lo que funciona para nosotros, como individuos y como parejas. Es importante encontrar lo que nos hace felices, y vivir nuestras vidas de acuerdo con eso.

También creo que si quieres ser una “puta” — si quieres ir a las orgías, o estar en una relación abierta, o estar en un gang bang y explorar las fronteras de la sexualidad — entonces deberías hacerlo. Como adultos, se nos permite tomar las decisiones que mejor nos funcionen, y esas opciones deben ser respetadas.

En el clima político actual bajo la administración de Trump, la comunidad LGBTQ está siendo objeto de discriminación y violencia. Hay intentos de reversiones legales importantes de nuestros derechos básicos. Acepto que las personas que viven en los extremos del conservadurismo van a comparar nuestro comportamiento con la desviación y la inmoralidad, y verán nuestro comportamiento como una enfermedad. Lo que no acepto es que otros homosexuales se traten de la misma manera.

 

Lo que quería decirle a Chris, es que no es el comportamiento de Frank lo que nos hace quedar como hombres gays malos; es la forma en que nos damos la espalda unos a otros, sujetándonos unos a otros a estándares heteronormativos de comportamiento. Debemos ponernos de pie juntos y defender mutuamente el derecho a tener sexo y amar y comportarnos como queremos.

Hemos luchado mucho — por la visibilidad, por el derecho a casarnos, por el derecho a vivir nuestras vidas como creamos conveniente. No luchamos para ser “mainstream”, y no luchamos para vivir de acuerdo con valores heterosexuales, conservadores o religiosos. No luchamos para ser nada más que quien elegimos ser. Eso es lo que yo llamo libertad.

Y luchamos para que nadie pudiera ser dueño de nuestra sexualidad y ni de nuestros cuerpos.

Hay suficientes personas por ahí que quieren apropiarse de nosotros. Que quieren definir, controlar y legalizar quién y cómo amamos, y que quieren definir los límites de aceptabilidad cuando se trata de nuestra sexualidad. Personas que incluso tratan de decidir si nuestra sexualidad es válida o no. Nosotros, como comunidad, ciertamente no necesitamos hacernos eso unos a otros. Debemos celebrar la libertad de vivir nuestras vidas tan abiertamente, tan descaradamente, tan tranquilamente, tan monógamamente (o no) como sea posible.

Personalmente, no quiero asimilar. No quiero comportarme de “manera apropiada”. Para mí, eso no es lo que significa ser queer.

Los hombres han estado apropiándose de los cuerpos de las mujeres durante siglos, ponderando cómo deben vestirse, forzándolas a tener bebés que no quieren, pagándoles menos que a los hombres, discriminándolas de innumerables maneras, tratándolas más como ganado que como seres humanos sexuales dignos de respeto y admiración. Como hombres gays, podemos elevarnos por encima de este comportamiento y tratarnos unos a otros como seres dignos de respeto y valor.

Y otra cosa: el avergonzar el sexo o avergonzar a las “putas” es la herramienta número uno que los políticos usan contra la comunidad queer. Nos llaman depredadores, nos comparan con los pedófilos, se refieren a nosotros como desviados y pervertidos o amorales, y nos definen como infectados con una enfermedad, dicen que no somos iguales a los heterosexuales. Debido a nuestras actividades sexuales no merecemos ni siquiera los derechos más básicos. ¿Por qué asumir esta mentalidad cuando tratamos entre nosotros?.

 

“Si continúa comportándose de esa manera, definitivamente se infectará de SIDA”, eso escuché salir de la boca de alguien, cuando hablaba de la promiscuidad sexual de un amigo en común.

Pero eso no es verdad. La promiscuidad sexual no le dará SIDA. No tomar precauciones de sexo seguro — como tomar PrEP o TasP o usar condones — es lo que potencialmente puede poner a alguien en riesgo de contraer VIH. La idea de que alguien merece VIH — o cualquier otra ITS — basada en sus proclividades sexuales es atroz y ofensiva.

En los últimos siete meses se ha visto un continuo asalto a nuestra comunidad y a lo que significa ser queer. En lugar de atacarnos mutuamente por nuestra sexualidad, debemos celebrar todas las formas en que la diversidad y la individualidad están representadas en nuestra comunidad. Si quieres casarte y ser monógamo y criar hijos, deberías ser capaz de hacerlo, sin temor a juicio ni agresión. Si quieres estar en una relación abierta, salir y dormir con chicos aparte de tu esposo, entonces deberías permitirte hacer eso.

El sexo es divertido, y tener mucho sexo puede ser muy divertido. Pero avergonzarnos mutuamente — y sentir vergüenza — por lo que somos y por celebrar nuestra sexualidad — eso va en contra de lo que hemos luchado tanto.

“No lo sé”, le dije a Chris. “Creo que Frank es feliz. Por lo menos él siempre parece feliz cuando salimos. Y dudo que esté sentado hablando de nosotros. Probablemente anda por ahí divirtiéndose o viviendo su vida. Lo que me parece muy bueno, si me lo preguntas.

No estoy interesado en definir a alguien basado en el tipo o la cantidad de sexo que tienen. En lo que nos deberíamos estar enfocando es en cómo nos estamos tratando unos a otros, porque estos son tiempos oscuros y vamos a necesitar todo el amor y apoyo que podemos requerir. Trabajemos hacia eso, olvidándonos del juicio, moralizando y apuñalando. Por lo que puedo decir, la única manera de sobrevivir lo que está sucediendo en el mundo es como comunidad.

No lograremos nada estando divididos.

 

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