¿Qué Demonios está Matando a Nuestros Bares Gay, Acaso es Nuestra Culpa?

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El movimiento de los derechos de los homosexuales comenzó en un bar. En el Stonewall Inn, para ser específico — un bar propiedad de la mafia ocasionalmente allanada por la policía, y donde los clientes eran chantajeados con ser sacados del clóset. Tenía sus defectos, pero también tenía una legendaria rocola y le dio un lugar a los queers de Manhattan para disfrutar mientras se olvidaban temporalmente del acoso que nunca acababa, las humillaciones y los homicidios que les esperaban al aire libre.

Pero incluso antes de que sus clientes finalmente se rebelaran contra la policía en 1969, ciertos bares de todo Estados Unidos se habían convertido en un lugar de encuentro político donde la gente LGBTQ podía beber, bailar y forjar una comunidad en medio del peligroso e inaceptable mundo. Si bien en los años 80s, 90s y ’00s, los bares gay proporcionaron libaciones y liberación para muchas personas LGBTQ. Es donde nuestros miembros más viejos de la comunidad vieron su primer show Drag , bailaron con su pareja o asistieron a su primer mitin político.

Pero a pesar del vital papel que los bares han jugado a través del movimiento moderno LGBTQ, cada año parece traer consigo más cierres de bares y espacios gay.

A finales de este mes, el BJ’s NXS, un bar gay de Dallas, cerrará después de ocho años en el mismo lugar. Hace unas semanas, el bar Purr Cocktail de Seattle cerró (al parecer está cambiando de locación), al igual que The Bridge Club, un bar gay recientemente abierto en Vermont. Un mes antes de esto, la discoteca gay más grande de Washington DC, Town Danceboutique, anunció que cerraría dentro al año. El mes anterior, Fusion Waikiki, un club nocturno LGBTQ en Hawai, anunció su cierre después de casi tres décadas de continuo funcionamiento.

En agosto del año pasado, Tel Aviv, Israel, cerró su “último bay gar”. A principios de febrero, la legendaria discoteca de Hong Kong Propaganda cerró sus puertas después de 25 años. Más de la mitad de los bares y pubs gays de Londres han cerrado en la última década.

Una estimación dice que entre 2005 y 2011, el número de bares y clubes LGBTQ cayó un 12%, de 1,605 lugares a 1,405 a nivel nacional. ¿Pero por qué? Numerosos articulos critican y culpan a las aplicaciones de ligue gay por “matar a los bares gay”, pero es una explicación que parece demasiado fácil. Después de todo, un montón de gente queer sigue saliendo a bares gays para hacer cruising, y muchos otros van por razones distintas a conseguir sexo, como para ver a sus amigos, bailar, beber, disfrutar de un espectáculo Drag, para ver a los go-gos, además de muchas otras delicias que las aplicaciones y el mundo digital no ofrecen.

Si los bares gay están en declive, es por una variedad de razones. Y es importante que entendamos esas razones, para no perder una parte de nuestra cultura queer sin saber por qué.

Hacer este análisis es especialmente importante ahora que los espacios queer están siendo cada vez más atacados por cierres; por una comunidad LGBTQ cambiante que anhela algo más de lo que que los bares gay tradicionalmente han estado ofreciendo; Y por ataques literales, como el tiroteo del 2016 en la discoteca Pulse de Orlando (y otros numerosos actos de violencia infligidos a bares y clientes homosexuales).

En el descubrimiento de los posibles culpables detrás de la decadencia del bar gay, hablamos con dos personas, además de llevar a cabo nuestra propia investigación: Richard Curtin, un ex propietario del bar gay de Dallas que manejó dos de los mayores lugares gays de la ciudad, S4 y su otro lugar de Drags, el Rose Room; Y a Kareem Khubchandani, un profesor que actualmente está trabajando en un libro sobre los espacios de vida nocturna gay en Bangalore y Chicago. Ambos hombres también son Drags.

También, una nota rápida: a partir de aquí vamos a usar el término “bar gay” en lugar de “queer”, “lésbico” o “bar LGBTQ” por varias razones. Por un lado, “queer bar” suena irremediablemente anticuado, y nadie les dice “barra LGBTQ”. Pero también, las barras lesbianas son en gran medida su única entidad y siempre han sido menos en número y su declive va más rápido que los bares gay. Aunque la mayoría de los bares que mencionamos en este artículo están abiertos a personas de cualquier género (o no), a menudo usamos el término “bar gay” para reflejar todos esos espacios, a pesar de que acogen a la gente LGBTQ como un todo.

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Foto de Jeremy Lucido, jeremylucido.com

Numerosas fuentes teorizan que los bares gay (y los barrios gays en general) son simplemente víctimas del éxito político del movimiento gay. Es una teoría que dice que la gente LGBTQ en América ha ganado una mayor aceptación con sus familias, compañeros de trabajo y de la sociedad en general, por lo que sienten una menor necesidad de reunirse con otras personas LGBTQ en barios gay y en bares gay.

Como resultado, las personas LGBTQ están saliendo de los barrios gay (y por lo tanto también se alejan de los bares gay) y se están moviendo a los suburbios; y en su lugar llegan residentes heterosexuales y grandes empresas que no son LGBTQ. En su libro There Goes the Gayborhood?, el sociólogo Amin Ghaziani dice que el número de hombres gays que viven en barrios gay en todo Estados Unidos disminuyó un 8.1% de 2004 a 2014.

En la actualidad, el 87% de las parejas homosexuales viven en barrios mixtos donde las personas heterosexuales viven al lado de ellos, según un estudio de 2012 de la socióloga Amy Spring. A medida que nuestras familias, vecindarios y lugares de trabajo se han vuelto más receptivos, las personas LGBTQ se han sentido más seguras al unirse a estos grupos, quedándose en casa para la cena familiar o bebiendo en otros lugares con compañeros de trabajo en lugar de comiserarse con amigos queers en los lugares gays.

Khubchandani llama a esto una forma de homonormatividad y dice que los gays han idealizado una vida suburbana con un trabajo y pareja, porque esa vida es menos vigilada por fuerzas típicamente hostiles a la cultura queer.

Sin embargo, dice que la gentrificación ha afectado a las personas LGBTQ de manera diferente dependiendo de su raza, clase y género. Por ejemplo, en ciudades como Chicago y San Francisco, la gentrificación causó que los bares gay de Latinos y los bares de lesbianas comenzaran a cerrar primero. Mientras que algunos clientes de bares gays lograron reubicarse en bares de género mixto, o en espacios de eventos queer en otras partes de la ciudad, todavía tienen que estar conectados con una cierta “sensibilidad cool” — principalmente una conexión a redes sociales, dominio del inglés , un coche — este último con el fin de incluso llegar a estos bares.

Así, los inmigrantes, las personas de color y los queers de clase obrera han tendido a ir a los bares gay tradicionales que se encuentran lejos de ellos porque estos lugares tienen los precios más bajos para la entrada. Cuando esos espacios cierren o parezcan poco acogedores para las personas de color más pobres y no nativas — un tema que abordaremos más adelante — estas comunidades deberán crear sus propios espacios, una tarea que no se logra fácilmente.

A pesar de los cierres, el analista cultural Phil Reese  dice que uno puede mirar alrededor de cualquier ciudad metropolitana importante y ver señales de aceptación LGBTQ. “Hay menos necesidad de espacios queer específicos en una ciudad como Washington [DC], donde casi todos los bares y restaurantes cuelgan banderas de arcoíris, si no todo el año, por lo menos en junio”, escribe.

Reese también señala que las parejas LGBTQ ahora pueden ir a bares de heterosexuales sin temor a ser acosados. Y como los jóvenes se sienten menos obligados a identificarse como heterosexuales o LGBTQ (y están excluidos de los bares gay hasta los 21 años de todos modos), crecen con poca conexión hacia los bares gays en absoluto, especialmente en ciudades con lugares que aceptan a jóvenes a cualquier edad o mayores de 18 años.

La legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en los Estados Unidos en 2015 ha tenido sin duda también un impacto en los negocios como bares gay, ya que las estadísticas muestran que un número cada vez mayor de personas LGBTQ se casan y crian hijos.

En 2013, aproximadamente 230,000 parejas del mismo sexo se habían casado en los Estados Unidos. Para el 2015, ese número brincó a 486,000. En 2000, el Censo de los Estados Unidos reportó aproximadamente 63,000 parejas del mismo sexo criando niños. Para el 2012, el número era de más de 110,000.

Cualquier padre te dirá que los niños acaban con tus ganas de fiesta. Y dado que los padres homosexuales son más propensos que los heterosexuales a participar activamente en las comunidades escolares de sus hijos, un gran número de padres gays pueden haber cambiado sus appletinis por las juntas de padres en la escuela.

Sin embargo, la comunidad LGBTQ todavía enfrenta una multitud de desafíos políticos — para empezar, una falta de protecciones en el lugar de trabajo y en los espacios públicos — que no han logrado obligar a las personas queer a volver a los bares como punto de reunión comunitaria, al menos no tanto como la persecución policial, o la prohibición militar a los individuos LGB que hicieron en el pasado.

Las cuestiones que enfrentan los segmentos más marginados de la comunidad LGBTQ — la discriminación institucional contra las mujeres lesbianas, bisexuales y transexuales — pueden parecer demasiado fragmentadas o abstractas para la clientela masculina gay predominantemente blanca para atraer su presencia y poder organizador en los bares gay. Sin una batalla política única y fácil de entender que nos una, es menos necesario ver los bares gay como vitales para nuestra supervivencia..

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Foto de Jeremy Lucido, jeremylucido.com

Mientras que el paisaje político cambiante pudo haber disminuido la posición del bar gay como asilo social, el paisaje cultural cambiante pudo haber también disminuido la atracción de las diversiones ofrecidas en bares gay. Algunos sostienen que estos bares han ofrecido desde hace mucho tiempo lo “mismo de siempre”: Si a ti no te gusta la música ruidosa, el baile, las drag queens, el karaoke, el licor, los go-gos o las noches de fiesta, ¿hay algo ahí para ti?

Estas actividades por sí solas ya no encapsulan los intereses culturales cada vez más diversos de la comunidad gay, especialmente cuando se considera que todos ocurren típicamente en los contextos del consumo de alcohol; hombres blancos, sanos y musculosos; y la música pop de siempre.

La larga y continua lucha de la comunidad LGBTQ con la adicción al alcohol puede contribuir a disminuir el interés por los bares gay como un espacio cultural definitorio. Un informe de 2012 encontró que el 25% de gays y transexuales abusan del alcohol, en comparación con sólo el 5-10% de la población en general. Los investigadores concluyeron que las personas LGBTQ beben más para hacer frente al estrés de la discriminación y el estigma del día a día. Como la aceptación social de LGBTQs y la conciencia de la adicción al alcohol aumenta, el deseo de beber también puede haber disminuido.

Incluso aquellos que disfrutan de beber pueden hacerlo en casa con amigos antes de venir al bar. Un estudio de Australia del 2012 mostró que el 75% de los clientes del bar con menos de 24 años de edad vienen “pre-cargados” en un esfuerzo por ahorrar dinero. Irónicamente, el estudio también sugirió que las personas que llegan borrachas a un bar son más propensas a ligar con un extraño y, posiblemente, gastan mucho más de lo que hubieran gastado de haber entrado sobrios.

“El clubbing ha sufrido en manos de los chill-out caseros y las drogas recreacionales,” dijo un cliente gay de Londres a Vice. Culpando la expansión de la cultura chemsex (el consumo de metanfetamina y otras drogas antes del sexo prolongado y a menudo sin condón), él dice, “Ya puedes beber, drogarte y tener sexo en la comodidad de tu propia casa o la de los vecinos cercanos gracias a la aplicaciones”.

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Foto de Jeremy Lucido, jeremylucido.com

Algunos bares han tratado de ofrecer más que las tradicionales ofertas alcohol y Drags al brindar también open-mics, performances artísticos, exhibiciones de galerías, recaudaciones de fondos y otros eventos comunitarios, pero esos eventos son a menudo más la excepción que la regla y no siempre traen grandes multitudes que beban y están dispuestos a comprar y comprar alcohol.

Y para que no lo olvidemos, los bares gay ya no son los únicos lugares de entretenimiento queer.

Curtin, un gerente con muchos años en la industria gay de Dallas, amplía esto: “La gente no tiene que ir a bares gays para ver un show Drag, porque están recibiendo su dosis de Drag Queens en casa. El estilo de vida gay realmente se ha asimilado en la vida cotidiana. Ahora puedes ver gente gay en TV, películas, videojuegos y en aplicaciones sociales. Todo el mundo tiene un personaje gay, todos se sienten atendidos por ABC, NBC, Logo y VH1”.

Él continúa: “La nueva generación no necesita ir a JRs (una popular cadena de bares gay en todo el país) el viernes por la noche, porque pueden encontrar una cita en Kroger o en la escuela”.

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Foto de Jeremy Lucido, jeremylucido.com

Para las personas de color LGBTQ, los bares gay pueden parecer poco acogedores e incluso peligrosos. A principios de este año, la Comisión de Relaciones Humanas de Filadelfia publicó un informe en el que se enumeran las prácticas racistas utilizadas por los bares gay de la ciudad para crear “ambientes preferibles” para los hombres blancos y cisgénero.

Estas prácticas incluían códigos de vestimenta racialmente codificados que prohibían jerseys, bandanas, sneakers y pantalones deportivos; Cadeneros dirigidos a personas de color para revisar sus identificaciones; mal servicio para trans, mujeres y clientes de color; Y predominantemente personal de bar de piel blanca. La comisión encontró que estas ediciones habían estado sucediendo en bares gay de la ciudad por décadas.

Khubchandani está de acuerdo, agregando que la composición racial de los clientes y el personal de un bar, las modas que usan, la música que tocan, los cuerpos de los hombres exhibidos en las pantallas de video e incluso la disponibilidad de ciertas instalaciones de baños comunican claramente qué tipos de cuerpos son más valorados a través de un tipo de “codificación”.

Las personas trans, los inmigrantes, los pobres y las personas de color pueden leer este código y, a menudo, no se sienten bienvenidos. Aunque muchos bares afirman ser “para todos”, pocos ofrecen marketing multilingüe o eventos culturales que involucran a los queers marginados en lugar de simplemente fetichizar a los cuerpos de piel oscura o trans.

De diferentes maneras, los bares gays no siempre son acogedores para las personas con discapacidades. Muchos bares gay no son accesibles para sillas de ruedas, por ejemplo. De acuerdo con este hombre gay canadiense, la mayoría de los clientes en su bar gay local nunca había visto a una persona con discapacidad en un bar gay. Al encontrarse con un amigo en un bar, el hombre discapacitado escuchó un murmullo de un cliente, “¿Por qué demonios lo traerían aquí?“.

El hombre discapacitado también se sintió “bombardeado con imágenes de gente joven, hermosa”, y aislado por la gente que lo miraba, actuaba incomodado por su presencia, torpemente trataba de involucrarlo o lo ignoraba por completo.

Teniendo en cuenta la alta tasa de trastornos alimenticios y dismorfia corporal entre la comunidad LGBTQ, la exhibición frecuente de estrellas porno marcadas y chicos guapos en bares gay también puede alienar a los llamados hombres “promedio” o mayores. Tales imágenes hiper-sexualizadas refuerzan la idea de que los bares gay son predominantemente lugares de cruising para buscar sexo, una visión que puede hacer que parezcan menos atractivos para las parejas homosexuales monógamas y aquellos que buscan relaciones serias a largo plazo sobre NSA (relaciones sin ataduras emocionales). Poner música de baile fuerte acabará con las esperanzas de tener una conversación real o una conexión más profunda.

La atmósfera sexualizada también contribuye al acoso sexual y al asalto sexual masculino en los bares, algo que es a la vez omnipresente e infravalorado. Un artículo lleno de reportes anecdóticos sugiere que tal comportamiento se “minimiza, normaliza y excusa” bajo el estereotipo cultural de que todos los hombres son cachondos y que gustan de los acercamientos físicos agresivos.

Los bares gay de todo el país afirman tener “políticas integrales en lugar de manejar el acoso sexual”, pero los reportes de acoso son raros, posiblemente porque los hombres gays se sienten presionados a no tomar tales incidentes demasiado seriamente o a manejarlos “como un hombre” en lugar de reportarlos con las autoridades.

Si este es el caso, presenta un dilema interesante. Algunos hombres gay van a los bares expresamente para ser toqueteados, mientras que otros pueden sentirse violados por los mismos acercamientos. Dibujar la línea entre el compromiso amistoso y el comportamiento agresivo dependerá totalmente de si usted está abierto a eso o no.

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Foto de Jeremy Lucido, jeremylucido.com

Los bares gay también han tenido problemas para integrarse con otro grupo demográfico importante: las mujeres. Numerosos artículos, entre ellos algunos de este sitio, se han quejado de que las mujeres y las despedidas de solteras estaban tomando los lugares gay, convirtiéndolos en barras donde se escuchaban gritos y shots, saltando al escenario para interrumpir las actuaciones de Drags, molestando a los hombres gays y forzándolos a besarse y tomarse fotos.

Por el contrario, un número cada vez mayor de artículos ha acusado a los homosexuales de misóginos, refiriéndose a las mujeres como “perras” o peor, criticando cruelmente su apariencia, acariciando sus pechos de manera no consensual, avergonzando a los hombres afeminados y no molestándose en protestar por lesbianas, o causas sociales femeninas o reproductivas.

Es difícil calcular el número exacto de mujeres que frecuentan bares gay, ya que no ha habido estudios formales, pero es probable que la mayor presencia de personas heterosexuales en bares gay sea el resultado en parte de la creciente comodidad qué sienten debido al creciente número de personajes gays en los principales medios de comunicación.

En 2006, el grupo de vigilancia de medios LGBTQ Gays y Lesbianas Aliados Contra la Difamación (GLAAD) contó a 12 personajes homosexuales en la programación de la red principal de difusión. Tres años antes, sólo el 56% de los estadounidenses afirmaron conocer a un amigo, pariente o compañero de trabajo abiertamente gay.

Una década más tarde, GLAAD contó a 71 personajes gay en los principales programas de televisión y el 75% de los estadounidenses decían conocer a una persona gay. Teniendo en cuenta que los anuncios políticos de igualdad matrimonial durante la última década a menudo apelaron directamente a la comunidad heterosexual — implorando valores compartidos de amor, compromiso e igualdad — no es de extrañar que las personas heterosexuales se sientan aliadas con nosotros y se sientan cómodas en nuestros bares.

Pero la “superpoblación” heterosexual en los bares gay amenaza con homogeneizar los pocos espacios LGBTQ que quedan en el mundo. Si cada bar se vuelve igualmente atractivo para los clientes heteros y LGBTQ, ofreciendo los mismos billares y karaokes de los bares heterosexuales promedio, los bares gays terminarán perdiendo la singularidad cultural que los hizo tan vitales e interesantes para la comunidad queer en un inicio.

Khubchandani dice que las lesbianas, las personas trans y las personas de color han ayudado a revitalizar los bares gay en cierta medida al encabezar eventos que ofrecen música y ambiente que es claramente queer pero culturalmente innovador.

Señala específicamente a Slo’Mo y Duro, dos eventos de Boston que hablan a mujeres de color y latinos, respectivamente. Slo’Mo toca R & B y hip-hop, y Duro toca música en español y latina. Ambos son similares a Papi Juice, una fiesta mensual de Brooklyn para los amantes genderqueers y la gente de color LGBTQ.

“Creo que el tipo de programación innovadora que estamos viendo en los bares es un recordatorio de que no sólo las barras están compitiendo por los negocios, sino que están jugando con las necesidades y los deseos de las personas que no son sólo tener sexo”, dice Khubchandani.

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Foto de Jeremy Lucido, jeremylucido.com

Quizás el factor que más afecta negativamente la vida de los bares gay son todos los permisos, impuestos, licencias y costos de entretenimiento que vuelven muy costosa la operación de estos, especialmente porque su clientela principal (LGBTQ) sólo representa el 3.8% de la población, mucho menos que la estadística frecuentemente citada (e incorrecta) de una de cada 10 personas que son homosexuales.

A medida que los gays se mueven de los barrios gay, sólo para ser reemplazados por personas heterosexuales y negocios no LGBTQ, la gentrificación resultante puede elevar los alquileres locales y los impuestos sobre la propiedad, obligando a algunos clientes a trabajar más en lugar de quedarse fuera muy tarde de fiesta. El aumento de los alquileres también ha obligado a algunos bares gay de larga duración a reubicarse o cerrar por completo.

La reportera de la BBC, Esther Webber escribe, “Los precios de las propiedades y los alquileres están fuera de control, pero las personas LGBT se sienten afectadas de manera desproporcionada. No tienen centenares de bares, así que cuando cuatro o cinco cierran, se siente profundamente”.

Cuando Curtin manejaba Zippers, un bar local de go-go a corta distancia de la principal franja gay de Dallas, gran parte de sus ganancias se destinaban a impuestos y permisos, un impuesto a las bebidas alcohólicas, una licencia de pista de baile, licencias de música y permisos de última hora. Dice que todos los impuestos y regulaciones le hicieron comenzar a sonar como un republicano, deseando menos intromisión del gobierno en su pequeño negocio.

“En algún momento”, dice Curtin, “te dan ganas de darte la vuelta y decir, ‘Si tengo que dar otro dólar por una licencia o un registro o un impuesto’ lo cierro. Es verdaderamente ridículo”.

Él continúa: “Si contratas a alguien para asegurarte de que lo está haciendo bien, entonces tienes que pagar. Y si eres un principiante o simplemente inexperto con el sistema, si cruzas un ‘T’ mal o pones algo mal, tienes que empezar de nuevo o te pierdes un plazo, lo que significa que no puedes tener chicos bailando en su ropa interior o no puedes tener abierto de la medianoche hasta las 2am”.

Cuando se tiene en cuenta la desventaja competitiva que tienen los bares gay, que sólo atienden a un segmento pequeño de la población, añaden costos fijos como publicidad, seguros, mano de obra y servicios públicos, te quedas con una receta de inestabilidad financiera.

Muchos bares usan el entretenimiento nocturno para atraer a los clientes — desde noches de bingo gay y cantantes de salón en vivo con acompañamiento de piano a clases de baile, karaoke, chicos go-go, burlesque y más en vivo. Pero nada de eso es barato y, dice Curtin, “Mucha gente no quiere pagar por ello en la puerta. Mucha gente espera todo esto gratis”.

Curtin cree que RuPaul’s Drag Race, en particular, ha elevado los costos del entretenimiento. Una Drag Queen local que trabaja en un pequeño bar podría obtener $50, una pequeña cantidad para cubrir su tiempo, transporte, maquillaje y vestuario. “Si eres una chica de Drag Race en el bar”, dice, “están pidiendo $2,500”.

Y a veces los tours de Drag Race a veces se presentan en lugares que no son LGBTQ — una de esas actuaciones fue en The House of Blues en Dallas, un gran restaurante y un lugar de presentaciones a kilómetros de la zona gay de la ciudad — pero la fama viral de las chicas de RuPaul puede dar a los lugareños la impresión de que los artistas locales más talentosos de la ciudad son menos talentosos que ellas. Después de todo, si son tan buenos, ¿por qué no se están en Drag Race? Mientras tanto, el espectáculo sólo acepta de 12 a 14 artistas de los cientos que aplican cada año.

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Foto de Jeremy Lucido, jeremylucido.com

En cuanto a las aplicaciones sociales, mientras que algunos hombres, sin duda, se sienten más cómodos de conocer a otros digitalmente, no es razonable culpar a las aplicaciones como la razón por la cual la escena nocturna está acabando. Como se dijo anteriormente, a muchos hombres homosexuales les encanta ligar en persona, y el uso de aplicaciones dentro de bares gays (donde grandes bandas de hombres gay aún se congregan) aumenta las posibilidades de conocer a alguien, o garantiza que se quedarán más tiempo de lo que podrían haber estado.

Algunas aplicaciones sociales gay, como la nuestra, han comenzado a destacar los eventos locales y los bares gay, dándole publicidad a eventos más grandes y animando a los hombres a involucrarse y a conocer gente en lugar de quedarse en casa. Eso se debe a que los bares gay y lugares queer todavía tienen mucho que ofrecer a la comunidad LGBTQ; sólo tienen que adaptarse para hacerlo.

A medida que continúa la lucha por la liberación queer, especialmente en la era Trump, los espacios gay siguen siendo los mejores lugares para las generaciones emergentes de adultos queer y los actores LGBTQ para conectarse y compartir sus experiencias. Entendido de esta manera, las circunstancias que contribuyen al declive de los bares gay podrían ser vistas como una lista de desafíos — y de adaptaciones que los bares deben tener para mantenerse presentes y relevantes.

Los bares gay pueden mantener un sentido de unión comunitaria al asociarse con organizaciones locales LGBTQ y políticas para crear interacciones sociales significativas. Podrían dar la bienvenida a los queers marginados, llegando a mujeres y comunidades de color, contratando a empleados de estas comunidades y creando eventos que reflejen la composición cultural del barrio, lo que traería una clientela diversa, nuevos tipos de programación y música.

Pero incluso si no lo hicieran, la comunidad LGBTQ encontrará reemplazos. De hecho, ya los encontró, ya que cada vez más gays van a clubes mixtos queer-friendly, y organizan sus propias fiestas o celebraciones donde parejas gays se pueden besar sin sentirse incómodos en espacios heterosexuales.

En palabras del escritor Madison Moore, “Si quieres que la gente venga a tu club, tienes que darles una razón. La gente necesita sentir que si no vienen, se están perdiendo de algo. Tal vez la lección aquí, es que ser gay ya no es una razón suficiente”.

Pero mientras que las fiestas y los eventos queer improvisados pueden ofrecer reemplazos temporales a los bares gays, no podrán sustituir el poder y la comodidad de los lugares queer y los bares gay físicos. Especialmente en los países conservadores y los condados con leyes anti-LGBTQ y en aquellos lugares en donde no tienen centros comunitarios queer, los bares gay significan la presencia de queers, la prueba de la cultura queer local y la celebración desafiante, una cultura que se rehúsa a mezclarse u ocultarse, como una luz, un faro para otros barcos queer que cruzan solos en la oscuridad.

 

Todas las fotos fueron tomadas por Jeremy Lucido en Precinct en Los Ángeles, jeremylucido.com