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En Spirit Day, Reconozcamos que Muchas Veces el Bullying LGBT Proviene de Nuestra Comunidad

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Hoy es el Spirit Day, un día en el que tomamos una postura en contra del bullying (acoso o intimidación) a la que se enfrentan muchos jóvenes LGBTQ. No hay duda de que muchos de nosotros experimentamos discriminación y acoso por personas heterosexuales por presentarnos de cierta manera, tener ciertos manierismos y ser atraídos por alguien del mismo género. Muchos artículos que saldrán el día de hoy discutirán ese tipo de bullying con más detalle, pero me gustaría reconocer algo relacionado pero un poco diferente.

En lugar de hablar de los agresores “bullies” que no son parte de la comunidad queer, quiero hablar sobre del bullying que sufrimos y que es hecho por nosotros mismos.

Es difícil discutir esto sin generalizar a toda la comunidad LGBTQ. Y no es que queramos promover el afamado trono de “bitchy queen”, el cual está retratado una y otra vez en los medios. Sabemos que no todos los hombres homosexuales y bisexuales son mezquinos, ensimismados y pasivo-agresivos.

Además, creo que en realidad hay algo increíblemente habilidoso y empoderador sobre la cultura de “reading” (criticar de forma ingeniosa los defectos de alguien más), y creo que tiene la capacidad de vincularnos como comunidad. Las duras palabras que nos lanzamos el uno al otro en broma, provienen del sentimiento que tienen los hombres homosexuales de haber sido atacados o intimidados por bullies en su vida cotidiana, endureciéndose unos a otros para que los insultos de los demás no les hagan tanto daño. Formando parte de la estética del hombre homosexual que se identifica con mujeres que son luchadoras como: Judy Garland, Cher, Hillary Clinton, Beyoncé e incluso personajes modernos como Cookie Lyon de Empire.

Por lo tanto, la práctica de “reading” no solo tiene la capacidad de fortalecernos individualmente, sino también de fortalecer a la comunidad queer como un todo, como vimos en el icónico clásico queer Paris is Burning.

Sin embargo, hay una línea fina entre leer a alguien, de una manera que proviene de un lugar de amor y apoyo, y ser desagradable e hiriente. Esa línea a menudo es cruzada por hombres homosexuales, tanto accidental como intencionalmente. Este último es una forma de bullying que ocurre dentro de nuestra comunidad, haciéndonos a la vez los perpetradores y las víctimas.

Esto, específicamente, es en lo que me gustaría centrarme hoy: ¿Por qué los hombres gays hacen bullying entre ellos?

Creo que comienza con la cultura de la belleza gay. La cultura gay ha creado un cierto ideal para la forma en que se supone que los hombres deben verse, actuar y presentarse. En lugar de abrazar las diversas formas en que todos podemos ser hombres, y dándonos cuenta de que puedes ser afeminado aún siendo hombre, hemos idealizado una cierta estética “masculina”. Nos gustan los abdómenes trabajados, los brazos grandes, los traseros grandes y los penes grandes. Queremos hombres con pómulos prominentes y mandíbulas definidas.

Cuando un hombre gay sale a las fiestas de circuit, camina por la calle o va al gimnasio, a menudo puede parecer que cada hombre ha alcanzado el pináculo de (este tipo de) belleza masculina, especialmente en las principales metrópolis homosexuales como Nueva York, San Francisco y Los Ángeles En muchas grandes ciudades, estos gays están en todas partes.

Instagram también se ha aportado en la cultura de la belleza. Ahí vemos hombres que no solo son alabados por encajar en un cierto molde. A veces pareciera que todos los hombres homosexuales en Instagram usan Speedos en alguna playa gay de verano, van a recoger manzanas con su novio en el otoño, celebran las vacaciones de invierno con familiares y amigos y hacen picnics en un hermoso parque durante la primavera.

Esto puede hacernos sentir inseguros. ¿Cómo no ponernos inseguros? Pareciera que estamos rodeados de hombres que lo tienen todo. Parecen Adonises modernos que claramenten no trabajan y sólo salen de viaje. Están rodeados de decenas de amigos y de un novio que los ama incondicionalmente.

Y la verdad es que no vemos la realidad de ellos, sólo vemos cómo se presentan. Vemos la fachada que estos hombres han construido cuidadosamente. No vemos cosas como la dismorfia muscular, la incapacidad para mantener una relación seria o las dificultades financieras que pasan. Solo vemos lo que quieren que veamos, y asumimos que el resto debe ser igual de fabuloso.

Hay una serie de razones para que los hombres homosexuales se sientan inseguros. Y son estas inseguridades las que hacen que los miembros de la comunidad LGBTQ se ataquen unos a otros.

Estas inseguridades también nos hacen competir con otros hombres. Sentimos que tenemos que ser los mejores en todo para ser dignos de amor. Sentimos que tenemos que derribar a otros para elevarnos. Hacemos críticas al peso o la apariencia de otros. Nosotros mismos menospreciamos a los hombres homosexuales por presentarse como femeninos o por actuar de cierta manera. Decimos cosas hirientes, ligeramente disfrazadas de humor, y luego, cuando nos reclaman por eso, decimos: “Fue solo una broma. ¡No lo tomes tan en serio!”.

Durante toda nuestra vida, muchos de nosotros fuimos intimidados por personas heterosexuales por ser diferentes. Por ser raros. Los estudios nos dicen que el 85% de los estudiantes LGBTQ informan haber sido acosados ​​verbalmente; el 58% de los estudiantes declara sentirse inseguro en la escuela; el 64% de los estudiantes LGBTQ informan haber escuchado comentarios homofóbicos de maestros y/o personal escolar debido a su expresión de género.

Una ventaja de graduarse y ser parte al mundo es que puedes encontrarte con otras personas queer. Puedes crear una nueva familia llena de amor y apoyo. Así que en este Spirit Day, hagamos eso. Echemos un vistazo a cómo intimidamos a miembros de nuestra propia comunidad y cómo podemos hacerlo mejor para ser más solidarios e inclusivos.

¡ Feliz Spirit Day!