‘The Boys in the Band’ de Netflix es una cápsula del tiempo de las neurosis gay anteriores a Stonewall

‘The Boys in the Band’ de Netflix es una cápsula del tiempo de las neurosis gay anteriores a Stonewall

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Te guste o no, la obra de Mart Crowley’s de 1968 ‘Boys in the Band’ es parte de nuestra historia. Esta historia de amigos gays reunidos por el cumpleaños de uno de ellos —una de esas noches llenas de quejas, francotiradores y destreza al estilo de ¿Quién teme a Virginia Woolf? es ambos, un compendio de estereotipos y una honesta visión de la neurosis que llenó las cabezas de generaciones de hombres gays antes de Stonewall.

La obra fue revolucionaria porque fue una de las primeras representaciones de hombres gays que no terminaron en suicidio, a pesar de que la dramaturgia es chirriante y obvia. El oído de Crowley para el diálogo elevado, sumergido en Albee y Tennessee Williams, es la gracia salvadora de la obra. Para muchos fue una terapia compartida, todos esos horribles pensamientos dentro de nosotros por fin tenían una voz colectiva.

Revisada con todo el elenco de Brodway en 2018, ‘The Boys in the Band’ llega a Netflix como una película producida (y co-escrita) por Ryan Murphy, dirigida por Joe Mantello, y encabezada por las estrellas del renacimiento: Jim Parsons, Matt Bomer, y Zachary Quinto. No ha cambiado mucho. Se parece mucho a la obra de Crowlley con algo de apertura para la pantalla y una coda qye sigue a los personajes al final de la fiesta que no está en el texto (ni en la adaptación de William Friedkin de 1970). Aún Mantello —reevaluando la obra por sí mismo después de años de trabajo—, lo hace cantar.

The cast of Netflix’s remake of Mart Crowley’s ‘The Boys in the Band’

«Creo como muchas personas,» dice Mantello, «mi primera reacción cuando escuché ‘Boys in the Band’ fue que era problemática por varias razones, y haber trabajado ahora en ella por los últimos años, mi admiración y respeto por la elaboración de la obra de Mart creció exponencialmente. La encontré menos problemática, para ser honesto. Entiendo que hay momentos que ocurren en la obra que son difíciles y dolorosos y hacen a la gente sentirse incómoda, pero también siento, y espero, que nuestra producción y esta películas hayamos podido desenterrar momentos de gracia y ternura, momentos donde puedes ver el lado heroico de los personajes. «Para mí se ha convertido en una pieza mucho complicada de lo que pensé al inicio».

Michael (Parsons) está teniendo una fiesta para su amigo Harold (Quinto), quien está demasiado demorado. Donald (Bomer), quien dejó Nueva York para regresar un semblante de balance a su vida, está en la ciudad por las fiestas, al igual que Larry (Andrew Ranells) y Hank (Tuc Watkins), una pareja que sigue trabajando en los parámetros de su relación, y Bernard (Michael Benjamin Washington) y Emory (Robin de Jesus), quienes su color y afeminación, respectivamente, son el motivo de bromas durante toda la tarde (en especial por parte de Michael quien gobierna a los asistentes de la fiesta con puño de acero). Cuando Alan (Brian Hutchison), el roomie hetero del colegio de Michael, llega, Michael —siendo de clóset y auto depreciado—, insiste en que se mantengan discretos para cubrir las apariencias.

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Hay mucho rencor en la obra de Crowley que puedes dejar que te bajonee o lo ignoras completamente. Para audiencias modernas nacidas en un mundo con más lenidad y empatía, estos hombres deben lucir como artefactos de la era paleolítica, desenterrados y desempolvados para su placer visual. Y lo son, sin embargo resuenan.

Bomer está perfectamente encasillado como el guapo Doald (casi te puedes imaginar el bigotón en el que convertirá en unos años), aunque sientes que ha superado el buen hedonismo del Village; que está haciendo los movimientos. Rannells —con su errabundo ojo y renegado a la monogamia— , y Watkins —su amante casado que finge ser hetero—, son una gran pareja disfuncional como Larry y Hank. (Debió ser un placer para los socios de la vida real el actuar juntos).

Charlie Carver, como cowboy, un estafador comprado por Emory para Harold, es un inocente chico de fiestas, tan dulce como oscuro, aunque imperturbable por pensamientos de odio a sí mismo. Es el más amable y el que más se acepta a sí mismo de todos. Y De Jesus explotó el estereotipo de reina de Emory con determinación y dificultad. Cuando Crowley revisó al personaje en su secuela ‘The men from the Boys’, Emory era el único de los chicos que había estado en Stonewall. Sientes eso en la actuación de Jesús.Jim Parsons (left) and Matt Bomer in ‘The Boys in the Band’

 

Quinto se está divirtiendo con Harold, el «hada judía con marcas de viruela» que está sobre la colina a los 32 años y es tan hábil para disipar la tensión como para barrer a sus oponentes. Él y Michael, mejores amigos y compañeros de entrenamiento, forman la relación más auténtica de la película. No importa cuánto barro se arrojen o cuánto se arrastren entre sí, llegarán al otro lado. La mejor frase de la obra, conmovedora en 1968 y todavía cierta hoy en día, es cuando, después de una noche de animosidad y desnudez del alma, y ​​una completa reprimenda de Michael, Harold sale del apartamento con el quejumbroso «Te llamaré mañana «.

Parsons, como Michael, pasa por el escurridor. Empieza la noche con 45 días de sobriedad y la termina como una gárgola fuera de serie. Es tan cruel con sus invitados como consigo mismo, y cuanto más desagradable se vuelve el personaje, mejor es Parsons. Su arrogancia es contagiosa (en un momento pensé, qué emocionante sería protagonizar a Parsons como Julia Sugarbaker en una nueva versión masculina de Designing Women). También es fascinante. ¿Por qué otra razón se quedarían todos y sufrirían sus malas vibras y flechas? (Probablemente sea mejor no detenerse en ese pensamiento por mucho tiempo o la obra simplemente se disiparía en el aire).

Cincuenta y dos años después de su debut, ‘The Boys in the Band’ es una reliquia, una cápsula del tiempo. Incluso podría ser irrelevante si gran parte de eso no se sintiera ahora, lamentablemente, es cierto. Nunca me ha gustado la obra, pero, como Mantello, he llegado a admirarla. En manos del director, y con la guía de Murphy, sin mencionar este elenco estelar de actores homosexuales, estoy listo para redescubrirlo.

‘The Boys in the Band’ ya está disponible para ver en Netflix.

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