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César Ulises, el Ejemplo de que la Homofobia y la Discriminación Existen en México

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El pasado 18 de marzo el estudiante de Medicina de la Universidad de Guadalajara (UDG), César Ulises Arellano Camacho, de 18 años de edad, desapareció a la par de otros tres alumnos de la Universidad de Medios Audiovisuales, en el estado de Jalisco.

Sería hasta el pasado 24 de marzo que se hallara el cuerpo sin vida del joven en el municipio de Tala. De manera inmediata y violando la privacidad de los resultados preliminares del proceso de peritaje, el gobernador de la entidad, Aristóteles Sandoval, adelantó la conclusión de que César Ulises se había quitado la vida.

Paralelamente surgieron versiones que criticaban la situación de inseguridad en Jalisco o el repunte de violencia en contra de jóvenes estudiantes, incluso días antes se realizaron marchas en el país donde se exigía a las autoridades para que encontraran con vida a las recientes víctimas de desaparición.

Sin embargo, el caso de César tomaría otra dirección tras la publicación en Twitter de Gustavo Cuevas, quien afirmó ser su novio:

Mientras algunas personas expresaban solidaridad al respecto, la mayoría minimizó a través de diferentes perfiles y cuentas falsas la muerte de César, aplaudiendo que personas con una orientación sexual diferente a la heterosexual “dejaran de existir en este mundo”. Este sólo fue el principio de una serie de sucesos que continúan ejemplificando que la homofobia en este país sigue lastimando todos los días a miles de personas LGBTTTIQ.

Independientemente de que César se haya suicidado o no, de que el gobierno haya hecho bien su trabajo o no, o que los medios hayan retratado con ética o no el caso del joven, el punto que nos debe hacer reflexionar es por qué la vida de una persona gay sigue valiendo menos que la de una heterosexual.

Antes de conocer su orientación sexual, las personas salieron a las calles y escribieron en redes sociales para exigir que se le encontrara con vida, pero después de saber que no era heterosexual, pasó de ser víctima a culpable de su muerte. La homofobia no es simplemente una agresión física o sexual, se presenta cotidianamente en palabras, insultos, chistes o cualquier acción que siga menoscabando los derechos y la integridad de cualquier persona con una orientación sexual e identidad de género diferente.

Reevictimización es lo que ha sufrido César por parte de las instituciones, las escuelas públicas, la sociedad civil, los medios de comunicación y la irresponsabilidad de quienes con prejuicios escriben en redes sociales.

Nadie piensa en el futuro que le quedaba a un joven de 18 años, en el próximo médico en que pudo haberse convertido, en los sueños que quedaron sin cumplir, en el hijo, el amigo, el compañero, el novio que ya no está. Preferimos culpabilizarlo de su muerte por ser gay, antes que ver a la persona que era. Porque parece que la exigencia de justicia para César se esfumó de un momento a otro, sólo por no ser heterosexual. ¿En dónde quedó la solidaridad de la que tanto nos jactábamos en México tras el sismo del 19 de septiembre, en dónde la empatía con quien es diferente?

Exigimos que se esclarezca el caso, así como el de todas las víctimas de desaparición, de feminicidio, de crímenes de odio por homo, lesbo, bi y transfobia, de periodistas, de delincuencia organizada. Porque todas las vidas cuentan, ninguna vale más ni menos. #Justicia

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