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¡A Llorar Como Maricas! El Rol de los Candidatos Mexicanos a la Presidencia Sobre la Agenda LGBT

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Hace unos días recibí una cadena en Whatsapp fa-bu-lo-sa. Dicha cadena fue enviada por un amigo con el que intercambio cadenas que superan el umbral de “lo mandaron en el grupo de mis tías”. El maravilloso texto fue retomado días después por Carlos Loret de Mola en una pieza periodística digna del Premio Nacional al Periodismo TVNotas y retrata la reacción de la cúpula BBVA-Bancomer posterior a una reunión con el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Esta obra maestra de opinión describe el espanto de empresarios a través de grupos de Whatsapp, asestando el golpe de gracia en una alusión romántica a la tradición granadina: “[…] lloraremos como maricas, lo que no supimos defender como hombres”.

La figura retórica utilizada por el anónimo miembro de la cúpula BBVA-Bancomer (que en la cadena de Whatsapp aprobada por el Estándar Internacional de Tías Piolín tenía nombre y apellido, pero Loret de Mola decidió proteger su fuente) no es para escandalizarse; es un breve instructivo de cómo llorar en las próximas elecciones. En esta semana, dos de los candidatos presidenciales han dejado (aún más) clara su postura respecto a la peligrosísima y satánica agenda LGBTTTI+. Las estrellas de esta historia son (en orden alfabético y sin tintes partidistas) Andrés Manuel López Obrador, el “gallo” de Morena y José Antonio Meade Kuribreña, el “mero-mero” PRIísta.

Pero en vez de confrontarlos y situarlos en un escenario de “máscara contra cabellera”, o recreando la ya clásica “¿qué haces besando a la lisiada?”, pongámoslos lado a lado para ver si hacen match por sus cualidades en común.

No es sorpresa que AMLO ha propuesto llevar a plebiscito el matrimonio igualitario. Desde las elecciones de 2012 esta ha sido su postura. Tampoco es novedad que encontraremos a don Andrés Manuel en la boleta electoral bajo el logo del Partido Encuentro Social (PES).El PES se ha pronunciado con anterioridad en contra del matrimonio igualitario, pero recientemente ha declarado que “no es un partido homofóbico”. El meollo del asunto es que esta semana (sin asombro alguno) el amado líder AMLO ratificó su postura consultiva respecto a las uniones entre parejas del mismo sexo, disfrazada de conciliadora y escudada en un “movimiento plural” en el debate que sostuvo esta semana en Milenio con el señor fifí Carlos Marín.

Por otro lado, Pepe Meade, el ilustre y preparadísimo, protagonizó una alianza digna de telenovela. Y de las malas. Como las de Angelique Boyer (excepto Teresa). A mitad de la semana, el candidato tricolor se reunió con el Frente Nacional por la Familia (FNF) y dijo con el Frente “valores y la centralidad de la familia como eje rector de la política pública”. También, desde su cuenta de Twitter, el Frente Nazional por la Familia comunicó que este será el primer acercamiento con miras a un diálogo permanente con “el Mero”. Esta no es la primera vez que el PRI tiene un acercamiento tan estrecho (como arrimón en último vagón del metro) con esta agrupación religiosa (recordemos el apoyo del FNF a Del Mazo). Hay que tener presente que el FNF cuenta con una agenda activa contra la igualdad de derechos y con un discurso discriminatorio enmascarado de libertad de culto. La misma perspectiva parece repetirse en la Ciudad de México donde, en un esfuerzo (desesperado) por obtener el voto conservador capitalino, Mikel Arriola se posicionó firmemente en contra del matrimonio igualitario al final de su precampaña.

Parece que ambos candidatos tienen mucho en común y el match es perfecto. Ambos le han apostado a una agenda conservadora y han buscado alianzas con sectores altamente conservadores que buscan de manera activa o pasiva (¡ja!) frenar o negar avances en materia de una malévola agenda progresista. Todo esto sin mencionar la presencia al mal tercio, Ricardo Anaya Cortés, representando a la coalición PAN-PRD-Movimiento Ciudadano y su odioso (y pegajoso) jingle “Movimiento Naranja”, que representa a un partido conocido por bloquear iniciativas respecto al matrimonio igualitario. Valdría la pena recordar que fue el PAN el que interpuso recursos institucionales (como la PGR) para revertir reformas aprobadas en el sexenio anterior, donde tenía en sus manos al poder ejecutivo (a Margarita Zavala no le gusta esto).

Todo indica que, en efecto, nos toca “llorar como maricas”. Es claro que la población LGBTTTI+ está abandonada de toda representatividad en las siguientes elecciones. ¿Será que al momento de entrar en la casilla tendremos que poner en segundo plano nuestra sexualidad y decidir bajo otros criterios (económicos, políticos, educativos, etc.)? Sin lugar a dudas, el siguiente paso tendrá que ser de lucha frente a un sistema político incapaz de velar por una minoría. Lo que resta es organizarnos y encontrar una postura crítica ante cualquiera que gane el proceso electoral. Y aunque esfuerzos iniciales están siendo trabajados por la “Coalición Mexicana LGBTTTI+”, sin nuestra participación política activa (dominante) no se tendrán victorias.

La lucha sigue (y seguirá).

 

¿Tú qué opinas sobres la falta de impulso por parte de los candidatos hacia la agenda LGBT? Déjalo en los comentarios.

Imagen destacada editada de Galo Cañas/cuartoscuro.com, Mientras tanto México y Debate.