Un llamado desde el closet: Examinando la vulnerabilidad de la comunidad LGBTQI durante el COVID-19

Un llamado desde el closet: Examinando la vulnerabilidad de la comunidad LGBTQI durante el COVID-19

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El siguiente artículo fue escrito por Paul Jansen, asesor senior de defensa global. OutRight Action International.

Sin importar de dónde nos estés leyendo, estoy seguro que estás sintiendo el efecto de la pandemia del COVID-19, yo también. Nos afecta a todos. En maneras muy similares, y también muy distintas.

No necesito decirte que la comunidad LGBTQI está entre los grupos más vulnerables en las sociedades del mundo. Nos enfrentamos a violencia, acoso, falta de aceptación (incluso por familiares). En muchos lugares nuestras identidades son criminalizadas. En muy pocas también gozamos de una apariencia de genuina equidad. Y en tiempos de crisis, todas se amplifican. Y por la naturaleza específica de esta crisis —cerrar al público los espacios abiertos, encerrarnos en cuarentena en un “lugar seguro” nos imponen quedarnos en casa—, esa amplificación es aún más fuerte.

OutRight reporta: “La vulnerabilidad amplificada. Los efectos de la pandemia del COVID-19 en la comunidad LGBTQI,” pinta una imagen aterradora.

Al rededor del mundo la comunidad LGBTQI está sobre representada en el sector informal, comúnmente viven al día sin la protección de un trabajo. Muchos de nosotros no tenemos otra opción que seguir trabajando o irnos sin salario. Muchos más perdieron sus trabajos y tuvieron que regresar a hogares que no los apoyan, donde muchos siguen encarando una amenaza, como violencia familiar.

¿Tomas PrEP o antirretrovirales?, ¿o quizá estás sometido a un tratamiento de hormonas u otro tratamiento de afirmación de género? Nos enteramos de las interrupciones para tomar estos medicamentos cruciales, ya sea por la demanda excesiva de estos cuidados de la salud, escasez en farmacias, medidas estrictas de encierro, o no priorizar algo no relacionado con el covid, y por lo tanto hacerlo inaccesible. En Serbia, por ejemplo, accesar a medicamentos contra el VIH desde que el Fondo Mundial se retiró hace unos años ha sido muy problemático. Un activista nos dijo que ahora es prácticamente imposible. Las hormonas también se han vuelto difíciles de conseguir, muchos miembros de la comunidad estaban obteniéndolas de la frontera con Croacia donde, ahora con la frontera cerrada, ya no es una posibilidad. Una activista en Chile nos dijo que llegar al hospital es casi imposible, e incluso si llegas allí, dicen que no tienen hormonas. Muchas historias así nos llegan de todo el mundo.

¿Recuerdan el tsunami del océano índico, o el huracán Katrina, o el el terremoto de Haití, y cómo los religiosos conservadores y otros líderes públicos culpaban a la comunidad LGBTQI por las crisis? Lo mismo ha estado pasando ahora. Muchos aclaman que el COVID-19 es un castigo divino por relaciones con personas del mismo sexo y por la destrucción de la identidad de género heteronormativo y la expresión se ha dicho en Ghana, Guyana, Kenia, Liberia, Rusia, Uganda, Ucrania, los Estados Unidos, y Zimbabue, entre otros. conduciendo a una mayor estigmatización, más odio, y nos empujan aún más dentro de los márgenes de la sociedad.

Puedes pensar, ¿cómo es diferente a otra crisis, o a otro día? Siempre somos más vulnerables, siempre nos enfrentamos a la discriminación y a problemas para accesar al cuidado de la salud, y a ser el chivo expiatorio para las cosas más ridículas. Y es verdad. Los problemas que estamos enfrentando se han amplificado más. Lo único que hace esta situación, que potencializa las amenazas y los desafíos con los que ya lidiamos, es limitar el acceso a la comunidad. Nuestras “familias elegidas”, nuestros centros de reunión, nuestros eventos, organizaciones y sitios y apps como Hornet son un estilo de vida.

A esta hora, las maneras en las que podemos ayudar a los nuestros se limitan únicamente a lo que se puede hacer en línea, y sólo para aquellos que pueden estar en línea. Catherine Sealys de Santa Lucia nos dijo que su organización lanzó un servicio de asesoramiento en línea y mucha gente se ha metido, literalmente, desde el closet, para no ser escuchados por sus familiares. Mientras que Tatiana de Rusia nos dijo que las llamadas de auxilio, por abrigo o por comida han crecido considerablemente porque la gente ha perdido sus trabajos o no desean perderlos, o no pueden regresar con familias abusivas, pero las organizaciones están cerradas y también tienen que tener distancia física, mientras que el refugio LGBTQ está solicitado en exceso en la cuarentena.

¿Cómo podemos ayudar a la gente en estas circunstancias?, ¿y qué pasa con los procesos legales? ¡Olvídalos!, en Serbia tanto el reconocimiento legal de género como las relaciones con personas del mismo sexo se han puesto en pausa, indefinidamente. Jelena teme que hayan retrocedido 10 años. Kaspars de Letonia también dice que la legislación de relaciones del mismo sexo, ha sido detenida.

Y así mientras algunos de los desafíos que nuestra comunidad enfrenta día a día se han amplificado, la abstinencia de la comunidad hace esa amplificación asombrosa, y la necesidad abrumadora. Esto es por lo que OutRight lanza el Fondo Mundial LGBTQI de emergencias por COVID-19, para apoyar a organizaciones LGBTQI a ayudar a sus comunidades al rededor del mundo en esta crisis sin precedentes. También nosotros continuaremos nuestro trabajo de defensa, aunque sea en línea, para asegurar que los esfuerzos de respuesta a la crisis no dejen a nuestra comunidad de lado. Porque ahora, quizá más que nunca, necesitamos acción inmediata de los gobiernos, la ONU, y del sector filántropo para prevenir una crisis humanitaria LGBTQI.

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