Resulta que el Sexo Anal no es tan Popular Entre los Hombres Gay como Pensamos

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El sábado pasado, un joven amigo mío me contactó a las 3 a.m. Borracho y angustiado, me dijo que su cita había sido arruinada. “Un problema digestivo me ha imposibilitado para ser pasivo”, dijo, “pero cada vez que un hombre me pide que sea activo, me pongo nervioso y no se me para”. Se la pasó llorando y castigándose en toda la llamada por su aparente incapacidad para tener sexo anal gay.

A mi esto ya me ha pasado — de hecho me ocurrió a los 20 años — y traté de asegurarle que, contrariamente a sus creencias, él no era un bicho raro o un fracaso. Muchos de los jóvenes que he conocido en conferencias LGBTQ en Estados Unidos tampoco tienen sexo anal, y la mayoría de ellos se sienten raros por eso.

Es fácil entender por qué se sienten de esta manera: Estados Unidos (y la mayoría del mundo) carece de educación sexual LGBTQ inclusiva, por lo que la gran mayoría de nosotros aprende sobre el sexo a través de la pornografía, y la mayoría de las escenas pornográficas involucran sexo anal gay. Eso, combinado con la obsesión infinita en la comunidad gay por saber si los hombres son “activos o pasivos” contribuye a la percepción de que la mayoría de los hombres gay y bi disfrutan del sexo anal.

Fue entonces cuando recordé un estudio realizado por la Universidad George Mason hace unos años. Esta encuesta en línea preguntaba sobre el más reciente encuentro sexual de casi 25,000 hombres homosexuales y bisexuales de entre 18 y 60 años en todo Estados Unidos, el mayor estudio de este tipo. Mostró que, a cualquier edad, solo alrededor del 35% de los hombres (o menos) habían tenido sexo anal durante su último encuentro sexual.

Permítanme repetirlo: solo el 35% de los hombres gays y bisex tuvieron sexo anal durante su encuentro más reciente.

Entonces, es muy posible que si no te gusta el sexo anal, no seas parte de una minoría, sino de la mayoría. Incluso hay un término para los hombres que no gustan del sexo anal: no son activos, no son pasivos, son “sides” (significa lado).

El estudio dice que la gran mayoría de los chicos (alrededor del 70-75%) prefieren los besos, el sexo oral y la masturbación mutua. Puedes besarte, darte sexo oral o masturbar al que está a tu lado. ¿Ves? Lado. Pongamos de moda la palabra.

Hay muchas razones por las cuales los hombres prefieren los besos, las mamadas y las manualidades al sexo anal (para empezar, requiere menos preparación y energía), pero aún así es notable que menos de la mitad tenga sexo anal.

De todos modos, cuando le mencioné esto a mi amigo, él dijo: “¿Qué? No puede ser. Esos tipos no lo reportaron bien, tal vez por el estigma homofóbico o la fobia al VIH vinculado al sexo anal homosexual”. Asumió esto ya que actualmente cada vez más hombres están tomando profilaxis pre-exposición (PrEP) — un medicamento altamente efectivo para prevenir el VIH — el número de entusiastas del sexo anal probablemente ahora es mucho más alto de lo que se reportó aquella vez.

Entonces, para averiguarlo, hablé con el Dr. Lee Kinsey, psicoterapeuta y terapeuta sexual de Montfort Group en Plano, Texas, quien trabaja principalmente con relaciones heterosexuales y homosexuales que luchan por lograr relaciones sexuales placenteras y significativas.

 

¿Por qué a los hombres gay y bisex no les gusta tener sexo anal?

“Creo que esos números son probablemente correctos”, dijo Kinsey. “El sexo anal ha sido considerado como el santo grial del sexo en nuestra cultura”, continúa. “La mayoría de mis clientes gays no mucho sexo anal. Hay muchas razones de esto”.

“Ciertamente, el miedo a las enfermedades y la vergüenza asociada con la penetración anal son factores que impiden que los hombres gay tengan sexo anal”, dice. “Pero esas cosas solo contribuyen a la razón real, creo que muchos no están teniendo sexo anal porque no lo están disfrutando”.

Kinsey explica que el buen sexo anal es complicado. Hay muchos factores que contribuyen a que sea una experiencia agradable, dijo, y la presión adicional del miedo, la vergüenza, la culpa y la presión para desempeñar el acto pueden hacer que la experiencia sea abrumadora.

“Debido a que básicamente no hay educación sexual en el país, particularmente para hombres homosexuales y bisexuales, no nos han enseñado cómo disfrutar del sexo anal”.

Kinsey analizó bien el estudio de la Universidad George Mason y observó que los hombres mayores informaron experimentar un placer extremo durante el sexo anal homosexual del 15 al 20%, tasas más altas en comparación con los resultados de los hombres menores de 40 años. “Se han dado el tiempo para resolver esto” él dijo.

También señaló que los participantes homosexuales que informaron haber tenido sexo anal en su último encuentro informaron poco o ningun dolor durante el coito.

“Esos dos puntos de datos indican fuertemente que este 35% tiene algo que hace que el sexo anal sea más accesible para ellos”, dijo. “Apuesto a que es conocimiento”.

Kinsey pasa mucho tiempo con sus clientes ayudándoles a comprender las barreras que se interponen en el buen sexo anal. La mayoría de las veces tiene que ayudarlos a comprender cómo funciona el cuerpo y qué necesita para disfrutar del sexo anal de manera constante.

Y aunque le gustaría ver el estudio replicado ahora que el uso de PrEP está más extendido, él imagina que cualquier aumento en el sexo anal sería leve porque el “PrEP no afecta si le dolerá o no al meterse algo en el trasero”.

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Imagen de AlpamayoPhoto via iStock

¿Cómo es el sexo gay si no hay sexo anal?

“Entonces, si el sexo gay no se trata sólo de anal, ¿qué es lo que realmente buscan los homosexuales y bisexuales en el sexo?”, le pregunté a Kinsey.

Él dijo que si él escogiera a cualquier chico caminando por las calles de la zona gay de Dallas y lograra conseguir una respuesta honesta sobre lo que busca en el sexo, él diría algo como: libertad, conexión, pérdida de soledad, pérdida de dolor, respeto propio, respeto de su compañero, y el encuentro del placer enraizado en la seguridad.

“Algunas personas que leen eso probablemente pondrán los ojos en blanco”, dijo. Pero él continuo, “incluso las personas que fantasean diariamente con tener sexo rudo con alguien o ser dominadas por alguien, cuando son realmente honestas conmigo, descubren que esta fantasía en realidad está enraizada en un profundo deseo de ser libre. “Quiero ser capaz de dejarme ir, de perderme en el placer y en los brazos de otra persona lo suficientemente fuerte como para contenerme, lo suficientemente fuerte como para tomarme”. Ese sentimiento es tan importante y tan difícil de lograr por accidente. La mayoría de nosotros necesitamos aprender cómo lograr estas cosas en el sexo”.

En resumen, si estás luchando con el hecho de que no te gusta el sexo anal, Kinsey dice: “Tanquilo ¡Esto es muy normal!, ¿qué importa que no te guste el sexo anal? El sexo que gira entorno al sexo anal es aburrido. Punto”.

Le recuerda a la gente que hay muchas otras cosas que pueden hacer para que el sexo sea interesante, divertido y placentero, y alienta a las personas a hacer lo que quieran hacer. Sugiere encontrar la forma de autorizarte a ser tú mismo y explorar tus fantasías, incluso si ésto no involucra el sexo anal nunca.

 

¿Qué pasa si actualmente no estás disfrutando el sexo anal pero quieres disfrutarlo?

Para aquellos que realmente quieren disfrutar del sexo anal, Kinsey aconseja recordar primero que todos los cuerpos son diferentes. Él dice que algunos hombres encontrarán el sexo anal extremadamente placentero simplemente por el lugar donde se encuentra su próstata, de acuerdo a qué tan grande o pequeña sea y la longitud de su canal anal.

Si bien él cree que casi todos pueden aprender a ser pasivos sin dolor, agrega: “Debes entender que el sexo en general es complicado. El sexo anal placentero en particular se ve fuertemente afectado por factores psicológicos y biológicos que debes comprender por ti mismo”.

Muchas guías en línea ofrecen consejos sobre el sexo anal, pero Kinsey dice que las personas deberían ignorar cualquier consejo de sexo anal que recomiende drogas u otras formas que sugieran ignorar tus sentimientos.

Él dice que el mayor obstáculo para la mayoría de los hombres homosexuales suele ser la paciencia. “Los hombres homosexuales y bisexuales tienen problemas para ser pacientes consigo mismos y/o encontrar a alguien con quien tener relaciones sexuales y no reaccionar negativamente a la afirmación: ‘Tengo que resolver algunas cosas personales'”, dijo.

Continúa: “Tanto los activos como los pasivos tienen que controlar la ansiedad al rendimiento, el miedo, el estigma y cualquier vergüenza residual o culpabilidad. Y esto requiere tiempo y seguridad. Se paciente”.

Por último, dice: “Le diría a cualquiera que esté dispuesto a escuchar, que el sexo es una experiencia emocional. Te guste o no, tu ser emocional no deja de existir solo porque decidiste tener sexo sin emociones. No existe tal cosa. El buen sexo es el sexo que toma tus sentimientos en consideración y sabe cómo manejarlos. Esto no significa que cada encuentro sexual deba ser romántico o amoroso, pero cada pareja sexual debe saber cómo ayudarse a sí misma y a su pareja con cualquier sentimiento que aflore. Esto es a menudo una tarea difícil, pero es posible. Cuando aprendas a escuchar tu mente, corazón y cuerpo, llegará el placer sexual, ya sea que se trate de un ano o no”.

Cuando saqué al tema el porno, él dijo: “El porno es ridículo. Nadie es follado así en la vida real, especialmente después de cero o ninguna preparación o juego previo. ¿Es posible ser follado como lo hacen en la pornografía en la vida real? Sí. Pero el porno no te muestra lo que necesitas para preparar a tu cuerpo para ese tipo de diversión”.

Él desea que así fuera. Él dice: “Algún pornógrafo en alguna parte necesita hacer un video de educación sexual basado únicamente en lo que hacen los actores porno para prepararse. Todos aprenderíamos mucho”.

 

Imagen destacada de Sunnybeach a través de iStock